Tengo una canción, una habitación, tengo una muñeca que regala
besos, Nada en especial, un emotival no sé cuántos huesos y una foto
de papá y mamá... qué jóvenes están! Tengo que aprender uno y uno:
tres, ya se que la vida es una herida absurda. Ganas de
matar, dos copas de más, una risa curda, un libro viejo de Robert
Arlt que no me deja en paz. Tengo una cruz de estrellas en el
sur. Y, además, hoy por hoy, donde voy? loco, mareado por los
focos de azúcar y de sal, de miedo y vanidad. Del siglo que
cumplí, del niño que no fui, de todo lo que deja cicatriz. Y no hay
manera de evitar el salto mortal de vivir. Miércoles... jugo de
ceniza, lunes... pétalos de tiza en el cristal. Y... en fin, tengo
todo lo que perdí, fumo Delicados, toco con Chopin, cultivo mi
jardín, me pone triste el mar, y, cuando tardas en venir, mi cama es
una cama de hospital. Y, además, tengo una muñeca que regala besos
No hago otra cosa que pensar en ti Por alagarte y para que se
sepa Tome papel y lápiz. Y esparcí Las prendas de tu amor, Sobre la
mesa.. Buscaba una canción Y me perdí En un montón de palabras
gastadas No hago otra cosa que pensar en ti Y no se me ocurre
nada...
Enciedo un cigarrillo y otro más Un día de estos he de
plantearme Muy seriamente dejar de fumar Con esa tos que me entra al
levantarme Busqué mirando al cielo inspiración Y me quedé colgado en las
alturas Por cierto, al techo no le hiría nada mal Una mano de
pintura..
Miré por la ventana Y me fugé Con una niña que iba en
bicicleta Me distrajo un vecino Que también, No hacía más que rascarse
la cabeza.
No hago otra cosa que pensar en ti Pero los versos huyen
de mis manos.
De sobras sabes que eres la primera, que no miento si juro que daría por ti la vida entera, por ti la vida entera; y, sin embargo, un rato, cada día, ya ves, te engañaría con cualquiera, te cambiaría por cualquiera.
Ni tan arrepentido ni encantado de haberme conocido, lo confieso. Tú que tanto has besado tú que me has enseñado, sabes mejor que yo que hasta los huesos sólo calan los besos que no has dado, los labios del pecado.
Porque una casa sin ti es una emboscada, el pasillo de un tren de madrugada, un laberinto sin luz ni vino tinto, un velo de alquitrán en la mirada.
Y me envenenan los besos que voy dando y, sin embargo, cuando duermo sin ti contigo sueño, y con todas si duermes a mi lado, y si te vas me voy por los tejados como un gato sin dueño perdido en el pañuelo de amargura que empaña sin mancharla tu hermosura.
No debería contarlo y, sin embargo, cuando pido la llave de un hotel y a media noche encargo un buen champán francés y cena con velitas para dos, siempre es con otra, amor, nunca contigo, bien sabes lo que digo.
Porque una casa sin ti es una oficina, un teléfono ardiendo en la cabina, una palmera en el museo de cera, un éxodo de oscuras golondrinas.
Y cuando vuelves hay fiesta en la cocina y bailes sin orquesta y ramos de rosas con espinas, pero dos no es igual que uno más uno y el lunes al café del desayuno vuelve la guerra fría y al cielo de tu boca el purgatorio y al dormitorio
P.D. pondria tu foto, pero las paredes me recriminan tu no precensia el pan de cada día.