En esta noche, te voy a invitar a mi casa y una cena romántica juntos haremos un ritual de nuestro amor, bajo la oscuridad encenderé velas aromáticas que inciten a nuestro amor, después bailaremos en una dulce melodía abrazados y muy pegados sintiendo nuestros cuerpos que empiezan a sentir el calor que transmitimos mutuamente, el deseo ardiente que nos empieza a dominar, nuestros labios se acercan y nuestras lenguas empiezan a jugar con dulce inocencia, nuestra respiración se acelera cada vez mas, nuestros cuerpos arden con mayor fuerza.....tu mano y mi mano inicia la exploración de nuestros cuerpos tocando cada rincón que nos lleva mas allá de la excitación, doy el principio de bajar suavemente tu vestido que se desliza por tu cuerpo bello y escultural sin duda lo mas bello que he visto, tu espiración se hace mas fuerte al ver tus pechos listos para explotar, acerco mis labios para saborear y sentir la suavidad, la firmeza de tus pechos mientras que tus manos me alborota mi cabello con gran ansiedad, empiezo a deslizar mis labios por tus vientre hasta llegar al sitio mas deseado, el mas excitante que un hombre puede anhelar para explorar lo mas profundo y húmedo que uno puede saborear, y solo escuchar el sonido infinito del gemido que se expresa con gran placer, con gran pasión, dejando llevar la lujuria que tenemos dentro.
Empiezas a quitarme la camisa con gran desesperación, pasando tus manos muy suaves y a la vez muy fuerte por mi espalda anunciando tu gran deseo de este amor ardiente que nos va consumiendo poco a poco, me levantas suavemente para unir otra vez nuestros labios y llevarlos a un ritmo de pasión, de amor, de placer...... Ahora tu empiezas a deslizarte suavemente con tus labios por mi pecho, con tus manos empiezas a quitarme el cinturón para posteriormente bajar mis pantalones lentamente, sientes mi respiración muy acelerada con la gran ansiedad de sentir el placer que solo tu me puedes dar y escuchas el sonido de mi gemido que no puedo ocultar de este grande placer.... te levanto suavemente para saborear de nuevo tus labios y dejar que sean nuestra expresión de este fuego que tenemos muy dentro de nosotros, para iniciar el rito mas esperado que hemos deseado uniendo nuestros sexos sellando nuestro amor donde nos volvemos una sola carne, un solo sentir, un solo placer, donde nuestro silencio se vuelve en un gemido de pasión infinita.
Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas.