Cada quien esconde una mentira, la mastica entre los
dientes
Corre disimula y en un puño lleva sangre de otras almas.
Ayer
intenté evitar mi reflejo en el espejo, inútil evasión
como el escape furtivo
de la amante a la que mas se teme.
Descubrí que las calles no se hicieron
para huir.
Nadie se dirige a un punto específico, inconscientemente
se
concreta el alejamiento de si mismo
nadie llega limpio a la era del encuentro
y la compasión:
¿Seres divinos confundidos?
Cada quien se habita de voces,
voces interiores de un manantial
vivo, temporal.
Voces de la depresión,
voces de la serenidad, voces de la reflexión.
Voces de la felicidad