Yuli es mi hermana menor, solo tiene 19 años. Físicamente es alta, de 1.70 mas o menos, de tez blanca, pero, a diferencia de mí, es rubia y de ojos verdes. Es muy guapa, con un cuerpecito para calentar a un muerto. Senos grandes, tiernas increíblemente largas, una estrecha cintura y un traserito de infarto.
Era el día de su cumpleaños y yo le regalé un cachorrito. Ella estaba felíz, ya que le gustan mucho, se lanzó para abrazarme y me dio un beso, muy cerca de la boca, lo que hizo que me quedara quieto de la sorpresa. En su fiesta la vi bailando con unos primos, jugando con "Pachito", su nuevo perro, llevaba una faldita negra, que dejaba al descubierto sus preciosos muslos, una blusa rosa con un escote increíble y una vaquerita negra también. Se veía realmente hermosa y yo me puse a pensar en la cantidad de pretendientes que tendría, en que quizás ya habría tenido relaciones sexuales muchas veces, lo que hizo que me sintiera molesto y celoso. Al rato la saqué a bailar y aproveché para concentrarme en sentir sus hermosos senos sobre mi pecho, y acariciar su espalda hasta el comienzo de sus nalguitas. Ella no pareció notar que mis emociones se habían disparado.
Aquella noche dormí muy mal, solo pensaba en como sería follarme a mi hermanita, lo que se demostraba con la descomunal empalmada que tenía, esa noche me dí una increíble corrida pensando en ella.
Unos días después, sin que yo lograra sacarme de la cabeza a Yuli, mi papá llegó con una noticia a casa. Lo iban a ascender en el trabajo, pero tendría que viajar hasta Querétaro. Nos organizamos, de modo que yo me quedé en casa con Yuli, ya que los dos asistíamos a la universidad aquí en la ciudad, y mis padres viajarían a la provincia. Después de eso pensé que sería imposible no pensar en que mi hermana y yo estábamos solos, solo separados por una pared.
Mis padres se fueron y Yuli y yo nos quedamos solos. Habían pasado unas 2 semanas desde que mis padres se habían ido, era tarde, como las 11 de la noche, cuando Yuli me llamó desesperada y llorando. Me dijo que la habían asaltado y estaba llorando, así que salí a buscarla.
Estaba relativamente cerca de la universidad, tenía la cara sucia, el suéter roto y rojo el cuello de donde le habían arrancado la cadena de oro que llevaba siempre. Nada más verla la abracé y le di un beso en los labios sin pensar. Ella ni protestó, solo se aferró a mi cuerpo en un abrazo. Comencé a decirle que todo estaba bien y la subí al coche cargada, ya que también le habían quitado sus tenis, que eran de marca.
Una vez en el coche me quité el suéter que llevaba, por lo que me quedé semidesnudo ya que no llevaba nada debajo, se lo di a Yuli y le di otro beso mientras se lo ponía. En el camino le preguntaba si le habían hecho algo más y dijo que no, solo estaba asustada y tenía frío. Llegamos a casa y la subí en brazos hasta su habitación, la dejé sobre la cama y me dispuse a prepararle el baño.
Le ayudé a quitarse la ropa hasta que solo se quedó con un sujetador y unas braguitas a juego diminutas, que, a pesar de la situación consiguieron excitarme. Le dije que la dejaría sola para que se duchara y yo fui a ver tv a la sala. Bajó una media hora después, con un bóxer suelto y una camiseta de tirantes negros. Se veía súper sexy, muy sensual. Se tiró junto a mí en el sofá y se recargó para que la abrazara. Comencé a darle besos en la frente mientras le preguntaba si se sentía mejor, le seguía dando besos en su carita angelical mientas veíamos la película. La seguía abrazando y de pronto ella giró la cara y me plantó un beso en la boca. Primero me sobresalté un poco, sorprendido, pero entonces me dijo:
-Que pasa Angel? Ya me habías dado un beso, qué tiene de malo que te lo devuelva?
-No, nada, yo no dije nada...
Me sonrió y siguió abrazada a mi. Quitó un brazo de mi y levantó una rodilla para comenzar a acariciar su muslo suavemente de arriba a abajo. Eso comenzó a excitarme.
La apreté más a mi cuerpo y ella volvió a besarme en la boca dulcemente primero, con más pasión después.
Lentamente llevó una de sus manitas a mi entrepierna y tocó mi durísimo pene sobre la tela del pantalón del pijama que me había puesto.
-Te excito hermanito?
-Si niña. Mucho...
-Tú también me excitas a mí Angel... Tócame...
Inmediatamente hice lo que me pedía. Llevé una mano a sus hermosos senos, acariciándolos sobre su pijamita, mientras ella se aferraba a mi cuello y me besaba con toda la pasión de la que era capaz.
Metí la mano debajo se su blusa y pude disfrutar de sus hermosos senos desnudos, ella solo se derretía en mis labios, acariciaba mi torso desnudo y mi espalda. Poco a poco la fui bajando hasta quedar encima de ella, tendidos en el sofá, frente al televisor.
Por un lado, una parte de mí me decía que estaba mal, que me separara de ella y terminara con lo que habíamos empezado, pero por otro lado, era tanto el deseo...
Suavemente me empujó hasta separarme de sí. Pensé que iba a darlo por terminado, pero ella se levantó del sofá y me tomó de la mano.
-La sala no me parece lo más adecuado Angel. No quiero que mi primera vez sea así....
-Tu...¿primera vez?
-Sí Angel, soy virgen, ¿que te hizo pensar lo contrario?
-Nada...
Me hizo callar con un dedo en mis labios. Luego me jaló de la mano para seguirla. Yo continuaba súper empalmado. Ibamos a mitad de la escalera cuando me di cuenta de lo que estaba a punto de hacer. La levanté en brazos, ella reía. Me dijo que la llevara a su habitación y así lo hice. La puerta estaba abierta, las lámparas de las mesillas encendidas.
La recosté sobre la cama y me dediqué a besarla suavemente. Debía ser considerado con mi hermanita, quien estaba a punto de entregarme su virginidad. La besé mientas la tocaba y muy despacio le sacaba la poca ropa que llevaba.
Ella acariciaba mi cuerpo de una manera tan inocente y tan sensual a la vez. Quizás no se diera cuenta de su propia sensualidad...
La desnudé por completo y me incorporé un poco para ver su perfecta desnudez a la luz de las lamparillas de noche. Tenía un cuerpo hermoso. Pechos grandes, duritos, divinos, un abdomen plano, cinturita pequeñísima, pero unas caderas anchas y un trasero paradito, mi pequeña hermanita tenía cuerpo de modelo. Era una mujer en todo se esplendor, eso no cabe duda.
Entonces noté sus manitas en la cinturilla de mi pijama. Me levanté un poco más de la cama y le permití que a su tiempo me lo quitara. Nada más descubrir mi pene duro como una roca lo observó un minuto, de pronto se sonrojó...
-¿Que pasa preciosa?
-Es que... nunca había visto un hombre desnudo así...
-Tu lo provocaste, esto es por ti preciosa... Ven...
La levanté hasta que quedó justo frente a mí, le di un beso y le dije que si quería detener aquello. Me miró con sus ojazos y movió su cabeza negativamente. Suavemente, con timidez, llevó su mano de nuevo a mi pene, esta vez desnudo. En cuanto me tocó me sentí casi venir...
La besé hasta que se hincharon sus labios, se veía tan sexy. Poco a poco fui bajando hasta que pude besar sus pechos, ella soltaba unos tiernos gemiditos que me hacían desearla más aún. Chupaba sus pezones rosaditos, y tocaba sus piernas y sus muslos.
Seguí bajando por su cintura, besé su ombligo, sus caderas, ella tenía las piernas abiertas, seguí bajando hasta estar frenta a frente con su vagina.
Aún sin haberla tocado ni una sola vez, estaba completamente mojadita, brillante con los flujos de la excitación. Toqué su clítoris con un dedo, ella soltó un leve gritito. Luego me dediqué a besarlo. Se lo chupé y besé hasta que sentí su primer orgasmo.
La solté un poco y luego me incorporé sobre ella. Podía sentir mi pene a las puertas de su deliciosa vagina, comencé a penetrarla muy despacio, para no hacerle daño, ella estaba lisa, húmeda, preparada para el contacto. Sentí la estrechez de sus paredes conforme avanzaba. Me dijo que le dolía, la calmé diciéndole que solo sería un segundo. Sentí la sangre resbalar por mi pene, ella se quejo un poco más, pero luego comenzó a moverse más y más fuerte.
Estaba a punto de hacerme venir, se lo dije, pero en lugar de que ella parara lo hacía más rápido. Sin poder contenerme me vine dentro de su puchita. Aún salían de mi abundantes chorros de leche, pero pude sentir sus contracciones apretando aún más mi pene dentro de ella.
Así estuve un momento, pensando en que se bajaría mi erección, pero no fue así, entre más se la metía a mi hermanita, más dura se ponía, pidiéndome más placer. Pero también debía dejar a Yuli descansar, ella estaba exhausta.
Me retiré de ella despacio, me recosté en la cama junto a ella y la jalé hasta dejarla apoyada sobre mi pecho y la seguí besando cariñosamente.
-¿Te gustó hermosa?
-Siiiii... Pero tú aún sigues muy excitado...
-Sí, pero tu estas cansada, tienes que descansar...
-Si me dices cómo hacerlo te lo hago con mi boquita...
Sus palabras volvieron a acrecentar mi erección. Le baje su cabeza hasta que su boca quedó a la altura de mi verga y le dije que abriera la boquita y lo besara y lo chupara como si fuera un dulce. Obedientemente lo hizo, cada vez con menos timidez, hasta terminar dándome una mamada de ensueño. Me vine en su boquita y ella se tomó toda la leche que salió de mí.
Después seguí besándola y acariciando ese maravilloso cuerpo que acababa de ser mío, hasta que se durmió.
A la mañana siguiente era sábado, así que la deje dormir hasta tarde en lo que yo bajaba a preparar algo de desayuno. Acababa de dejar a mi nena preciosa espectacularmente desnuda dormida en su cama... De solo recordarla me excitaba otra vez...
Bajó solo con una toalla atada justo sobre sus senos, recién salida de la ducha. Desayunamos y le pregunté si saldría.
-Sí, debo ir a traer unas cosas.
-¿Quieres que te preste el coche?
-¿Me lo prestarías? Jamás lo haces
-Hoy sí bonita.
Se llevó el coche y volvió unas horas después con unas bolsas. Me dio un fugaz beso y me dijo que estaría en su habitación. Poco después del medio día llegaron nuestros padres. Les pareció extraño que no estuviéramos peleando, pero no dijeron nada más.
Por la tarde salí, con la intención de distraerme un poco. Ya estaba en el coche cuando salió Yuli corriendo.
-Angel!! Llévame contigo.
-A que quieres ir conmigo?
-Solo llévame contigo.
Se subió al coche y no me quedó mas remedio que llevarla. Puse en coche en marcha y en cuanto salimos de la zona de la casa comenzó a acariciarme sobre el pantalón. Estaba cada vez más duro y ella lo sabía. me tenía literalmente en sus manos.
Bajó la cremallera de mis pantalones y mi bóxer y comenzó a pajearme delicioso. Seguí manejando intentando controlarme hasta llegar a la autopista a Cuernavaca. Seguí conduciendo un rato hasta salir de la ciudad, antes de llegar a Tres Marías, Morelos. Metí el coche en una carretera de terrasería y llegamos a un paraje oculto, tapizado de árboles y de clima frío y húmedo.
Sin preámbulo le subí la faldita que llevaba, esta vez de mezchilla y comencé a follármela ahí mismo, con sus piernas al rededor de mis caderas.
Nos venimos juntos, ella lo disfrutaba tanto.
Luego me hizo otra mamada y yo le devolví el cumplido en un espectacular 69 en el asiento trasero.
Llegamos tarde a casa. Mis padres se fueron al día siguiente después de la
comida. De cuando en cuando ella pasaba y me agarraba la verga, por lo que me tenía sumamente excitado. Cuando mis padres se fueron me dijo que subiera a su habitación 5 minutos más tarde, que me tenía una sorpresa.
Y si que lo fue. Se había puesto un baby doll blanco, de seda y encajes, con una tanguita que solo tenía un triangulito que tapaba su rajita y un hilo delgado que se perdía entre sus hermosas nalgas.
Tragué saliva nervioso. Nunca imaginé una visión tan perfecta y menos de mi hermana menor... Estaba divina... Y mi pene no me dejo mentir, ya que se puso duro de inmediato.
-Jajaja, me gusta cuando te pones así...
-Traviesa...
Le decía mientras la acorralaba en la orilla de la cama y la jalaba hacia mí. La besé y la acaricié, le metí un dedo en su rajita y comencé a acariciar su clítoris mientras mi otra mano jugaba con uno de sus senos y con la boca mamaba su otro pezón, duro y rosadito.
La tenía súper excitada, estaba completamente mojada. Entonces me dio un condón y me dijo que quería que le quitara también la virginidad de su culito.
Ni lo pensé dos veces. Me puse en condón y comencé a meter un dedo en su apretado culito, hasta que quedó dilatado. También me dio un lubricante y comencé con la primera embestida, suave, muy muy lentamente.
Primero se quejaba del dolor, luego poco a poco se acostumbraba a mi presencia y se relajaba, disfrutando del momento, soltando leves gemiditos y grititos que me hacían sentir a cien. Yuli levantaba más su colita, ya tenía casi toda mi verga en su culito, y se empezó a mover solita. Subía y bajaba, primero rápidamente y luego muy rápido, hasta que tuvo un nuevo orgasmo, pero no se detuvo, siguió hasta que sintió mis contracciones de placer, luego me pidió que me quitara el condón y e diera por su coñito. Así lo hice, se lo metía rápido y lento, hasta el fondo, mis huevos pegaban en lo alto de sus muslos, así de perrito como la tenía, ella se llevo una mano para acariciarse el clítoris y mis huevos, de pronto me sentí venirme. De su cosita empezaron a salir abundantes líquidos y ella comenzó a gritar de placer. Me salí un poco, pero una lluvia de líquido salía de ella a presión mojando toda la cama.
Nunca, a ninguna de mis novias les había hecho venirse de esa manera. Yuli terminó exhausta y nos quedamos dormidos y abrazados fuertemente.
A la mañana siguiente desperté solo, la cama estaba totalmente mojada, en la mesita de noche había un par de condones, testigos de la noche anterior, de las dos culiadas que le di. Había un envase vacío de lubricante y su tanguita bañada de nuestros líquidos.
Vi el reloj. Eran las 7:30 de la mañana. Mi clase empezaba a las 8:00, ella ya debía estar en la universidad.
Me dirigí allá, fui directo a su salón. Pensaba solo en lo maravilloso que era estar de aquella manera con mi hermana, mi amante, que había sido desvirgada por su hermano mayor. Me sentí inundado de amor por mi hermanita, de pasión. Le llevé una orquídea dentro de una cajita de cristal, unos aretes con esmeraldas, del color de sus ojos y un baby doll nuevo, en recompensa por el que habíamos arruinado la noche anterior.
Me vio llegar y vi la emoción reflejada en sus ojos. Me abrazó, me dio un beso en la mejilla. Estaba radiante, más hermosa que nunca y feliz por el regalo.
-Gracias Angel!! Es hermoso toso. Esta noche estrenaré ese trajecito para ti... te va a encantar...
-Gracias a ti mi amorcito, por estos días perfectos...
-Angel... te digo algo y no te enojas?
-Dime bebé, cualquier cosa, lo que me quieras decir. No tengo por qué enojarme contigo...
Vi lágrimas en sus ojitos cuando me dijo:
-Te amo... lo que ha pasado entre nosotros lo hice por amor, estoy enamorada de ti...
La abracé y le di un beso en la mejilla. No podía hacer nada más, el campus estaba lleno de personas que sabían que somos hermanos.
-Yo también te amo bonita
Le contesté tomando su carita con las manos, sin poder besarla como quería.
Después de aquellas confesiones, dormimos juntos, haciendo el amor cada noche, como si fuéramos una pareja de verdad, pero a puertas cerradas. Nuestros padres no sospechan nada, incluso están pensando en dejarnos ir a continuar los estudios en Europa.
Eso sería perfecto, No creen?
Luego les seguiré contando cómo es la vida con mi hermana. Ella es un dulce, perfecta, y cada día la amo más.
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